viernes, 25 de enero de 2013

Por las dudas

Y solo quedaba él. Estaba perdido, en medio de todo aquello. Había luchado durante años, caminando hacia delante persiguiendo aquella quimera lumínica. Otros, lo habían intentado y habían caído en el intento. El creyó ser distinto. Sin embargo, allí estaba, plantado en mitad de todo aquello, con una sonrisa. Si, sonreía. ¿Qué podía quedarle si no una última sonrisa? Atrás quedaban las noches persiguiendo aquellas luces, que tan pronto como se acercaban, se burlaban de él y se volvían a alejar. Y sin embargo lo intentaría una última vez.

Como cada noche salió a buscarla. La esperanza en una mano, en la otra un poco de magia. Y como cada noche salió. Los duros golpes del pasado ya le habían noqueado una vez, pero podría volver a caer si no encontraba una pronto. Siguiéndolas había perdido el norte. 

Y entonces allí estaba. La vio, como la viese, quizás, unas semanas atrás. Aquella vez había pensado que era un espejismo como tantas otras. Y entonces empezó la persecución, como los dioses persiguiendo ninfas, tratando de hacerlas suyas. Quizá no fuese la mejor analogía. No, habría que buscar algo mejor. 

Pero la siguió allá donde pudiera encontrarla. No fue fácil localizarla. A veces se escondía durante semanas, pero siempre reaparecía. Y cuando lo hacía, aquella luz le atraía más fuerte que ninguna otra. Pero quería más. No quería un parpadeo infinito, ni una que se volviese a escapar, estando tan cerca. Así que siguió buscandola, siguiéndola y si, por que no, persiguiéndola. Y cuando pensó que se había vuelto a quedar a oscuras, salió de su pequeño escondrijo, y la vio. Brillaba más que ninguna otra.

Y el frágil astro encontró su luz para empezar a brillar como debía. Sin mirar atrás. Y 729 días después sigo brillando. Mil gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario