Hace una semana y media aproximadamente empezó un movimiento increible de participación y denuncia ciudadana como nunca antes había visto (ni esperaba ver) llamado Democracia Real Ya, o movimiento del 15M.
Este movimiento no esta afiliado a ningun partido político ni ideología concreta, por lo que en él caben todos aquellos que esten interesados en querer una democracia más justa y real, en la que el ciudadano tenga un voto más directo. Se han creado una serie de acampadas en diferentes puntos del país, independientes entre sí. Las que más repercusión están teniendo en el paronama nacional son la de Sol en Madrid, y la de plaza Cataluña, en Barcelona. Otros lugares con gran movimiento han sido las acampadas de Zaragoza y la de Valencia, que tuvo la osadía de cambiar el nombre de la plaza por la de 15M. Cada tarde los asistentes de cada acampada abren un debate a las 20:00 horas, donde cada uno puede expresar libremente sus ideas y exponer las propuestas de cambio. Desde algunos sectores se ha intentado caluminar el movimiento acusandoles de "perroflautas", "muertos de hambre", e incluso "etarras", descalificativos realmente atroces y que no entiendo como aquellos personajes (llamarles humanos sería despreciar al resto de la humanidad) siguen todavía diciendo sandeces en sus platós o fuentes de información (confundieron la libertad de expresión con el insulto y la sinvergonzonería).
El pasado viernes estuve en la plaza del Pilar con motivo de una concentración y cacerolada que hubo a las 00:00 horas. Cuando llegué a la plaza, me quede estupefacto, al ver la asamblea que reunía un gran número de personas, hablando abiertamente y respetando la palabra por turnos. Detrás estaban los acampados; alrededor de unas 40 tiendas de campaña (o quizá más, nunca se me ha dado bien contabilizar la gente). Sin embargo mi emoción fue creciendo conforme nos acercamos a medianoche; para entonces la plaza del pilar estaba, literalmente, llena de personas que hacían constar su indignación ya fuera con pitos, cacerola en mano o con las propias llaves, como un servidor. Fue, sencillamente, impresionante. Actualmente el número de acampados se ha triplicado.Lamentablemente, como suele ocurrir, quien tiene el poder establecido y empieza a ver que se desmorona, siente miedo, terror a que todo caíga. Recientemente el conseller Felip Puig oredenó el desaolojo precipitado de las acampadas de Barcelona y Lérida, argumentando -con bastante descaro- que era para evitar que las celebraciones del F. C. Barcelona pudieran mezclarse con los acampados en una hipotética celebración -ya no hipotética, pues ayer el Barça se proclamó campeón de Europa- y en sus celebraciones encontrar objetos contundentes. Una bonita razón que no explica el desalojo de Lérida. Este desalojo, ya de por si ilegal -los manifestantes son personas cívicas, que no molestan a nadie, y que solo ponen de manifiesto su derecho a reunirse y reivindicar una sociedad mejor- se convirtió un en auténtico baño de sangre, una cacería de los Mossos d'Esquadra que arremetieron contra los acampados con porras metálicas y pelotas de goma -estas últimas no se utilizaron para disparar contra la gente, solo para intimidar-; golpearon a todo el que se ponía por delante ya fuera mujer u hombre, viejo o joven, acampado o periodista en un acto más propio de los años 50, donde los grises cargaban contra cualquier manifestación contraria al régimen. Recordemos que desde 1939 hasta 1975 España no fue un país democrático sino una dictadura fascista -al frente el General Franco- donde las libertades personales y los derechos colectivos no exístían, ni tampoco exístía una constitución; parece ser que hemos dado la marcha atrás en el tiempo para que la policía vuelva a ser la cavernícola de antes. Los policias arremetieron no solo contra los allí presentes por motivo del movimiento 15M -que no respondieron ni a los insultos (hijos de puta, muertos de hambre gritaban los policias) ni a las provocaciones (ven aquí si tienes huevos), siguieron pacificamente sentados, tranquilos sin pegar a nadie en medio del apocalypsis policial- sino también contra los transeuntes que paseaban tranquilamente por allí.
Estos hechos ya de por si deplorables y denunciables (hay imágenes de como los coches policiales intentan atropellar a las personas allí reunidas, o intentan pegar incluso a gente con minusvalía física) no han tenido más que reacciones deplorables por parte de los responsables de estos atentados. El conseller ha delcarado que volvería a hacerlo si fuese "necesario" -¿en qué momento de la historia golpear a personas sentadas es necesario, señor conseller?- y uno de los policías, via facebook, ha declarado abiertamente que lo que más le hubiese gustado es "poder respartir mas palos el día de la celebración" o "meter a todos esos perroflautas en una cámara de gas".
Los acampados volvieron pocos momentos después de que se fuera la policía, y volvieron a ocupar la plaza; esa misma tarde se pudo vivir la reacción: la plaza de Cataluña a rebosar, igual que en Madrid, en Lérida, o en Zaragoza y en las restantes acampadas nacionales e internacionales. Nuestra arma es nuestra voz, no las porras; nuestro objetivo es la democracia real, pacificamente establecida. 